Un cuento sabe cuándo finaliza y se encarga de manifestarlo. Suele terminar antes, mucho antes que la vanidad del narrador.

(Andrés Neuman)

Bert




El armario

Cada noche salía de mi armario medio cuerpo de mujer. Lentamente se me acercaba con un cuchillo en la mano, casi rozando mi sien.
Con la luz del día emprendí una expedición al interior. Necesitaba saber. No la encontré pero, sin embargo, salí con dos camisas perdidas y mi orientación sexual clara.


Nadie compró filosas


Plaseciaba por el hipermercado, esa gran superficie górfica y de poco atálico. Empujaba su carrito distraída y, en un garcio de polo, sus ojos se posaron en un altibanco. "Guau" acertó a esgorciar, y sintió cómo le subía la boila a la tremara. Se puso colorada de pensarlo y milotelió desborada su carrito. A la vuelta de la esquina no pudo más, cidió la filosa y la reborció por todo su flebo, por el xirotilc. Lentamente, notando como cada vello de su zor se adesjaba poco a poco y cómo sus nolios se flasaban. Comenzó a selozar y, de pronto, sintió cómo varios pares de ojos la miraban descocinebados y soltaban con rostio sus filosas en los altimbancos.