Un cuento sabe cuándo finaliza y se encarga de manifestarlo. Suele terminar antes, mucho antes que la vanidad del narrador.

(Andrés Neuman)

Blanca





El desván

La niña por fin se decidió a abrir la puerta del desván. Se sabía sola en casa, y le pareció que esta vez alguien olvidó echar la llave. Al acercarse a la puerta, imaginaba las maravillas que le aguardaban al otro lado. De un solo movimiento, giró el pomo y tiró de la puerta. Se abrió fácilmente. Ahora sólo quedaba dar el paso y salir del desván para descubrir el mundo.


La memoria

Cada noche, una figura femenina salía de las profundidades de mi armario. Atravesaba la puerta arañando la madera, y se acercaba hasta mi cama. Recordaba haberla visto en alguna ocasión, pero no conseguía adivinar su identidad. Atemorizado, intentaba descubrir qué quería de mí, pero nunca contestaba. Sólo cuando pude volver a conducir fui capaz de situarla sobre el parabrisas de mi coche. Aunque no volví a verla, ya no soy capaz de olvidar.